El kitsch mexicano

 

Kitsch es un gesto decorativo muy popular y de gusto chocante, el término se refiere a lo producido en masa con fines ornamentales. Los anaqueles de las abuelas suelen estar repletos de ejemplos, desde la servilleta bordada de los quince años de la nieta, hasta los angelitos de migajón. Todo ello permanece en las costumbres mexicanas y es ejemplo fiel de lo que se puede denominar kitsch mexicano.

El origen de esta palabra es incierto pero se acepta generalmente que proviene del arte que se realizaba en Münich entre los años de 1860 y 1870. Hoy en día muchas cosas, conceptos y objetos pueden ser de estilo kitsh. Es muy común oír a las nuevas generaciones mencionar la palabra para dar una opinión sobre obras de arte, películas e incluso la moda.

Sobre el arte y diseño kitsch también existen referencias literarias; Marcel Proust describe el departamento de Odette de Crécy decorado con baratijas chinas de pasta, bruñidas de falso oro, su mundo es tan ridículo y cursi como sus objetos.

Se han escrito varios estudios como El kitsch español, de Antonio Sánchez Casado, que hace una lectura compleja de este fenómeno en la península y México Kitsch de Paola González, que resalta la presencia de esa “estética” en el país taquero.

En México, durante siglos se ha tenido por costumbre dejar registro de cualquier evento; de un bautizo un zapatito, de una boda cestas de flores, de una graduación ceniceros, de un deceso rosarios, casa nueva patitos en repisa. No falta el miembro de la familia que colecciona llaveros o botellas.

La característica principal de estos objetos kitsch es que son producidos por empresas, algunos objetos muy conocidos son los payasos llorones, jarros y metates de barro, perritos rosas de porcelana, un chocolate gigante con un moño violeta.

Aunque el término kitsch se entiende generalmente como algo de mal gusto y lleno de ignorancia, solemos encontrarlo en todas partes, incluso en las esferas elevadas del arte y la decoración.

Por ello y por su peculiaridad es un excelente punto de partida para diseñadores, decoradores y artistas, cuya labor podría ser dotar de sentido crítico esta expresión popular.

Leave a Reply